Eduardo "mocho" gómez,
"Que siempre me sentí orgulloso de ser ovallino y que donde anduve sabía que no tenía que defraudarlos como deportista y como persona"
Por Raúl Paz Huerta
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Hablar de fútbol en Ovalle es sinónimo de rememorar grandes personas que hicieron patria en diferentes equipos del país cuyo trampolín inicial fue Club Deportes Ovalle. Las clásicas “pichangas” de barrio con los amigos y de ahí comenzar “chutear” los primeros pases en clubes de la comuna, pasaban a ser parte del pavimento inicial hacia una senda de sueños para llegar al fútbol profesional.
Eduardo “Mocho” Gómez, un profesional de aquellos que en el deporte nacional dejó en alto el nombre de Ovalle en todas las canchas de fútbol que le tocó jugar, conversó con nosotros sobre sus inicios en el balompié, sobre su paso por clubes importantes del país y la selección chilena y sobre qué actividades está realizando hoy en su ciudad natal una vez hecho efectivo su retiro del fútbol profesional.
¿Cuáles fueron sus inicios en el fútbol?
Las infantiles y divisiones inferiores las hice en Ferroviario donde trabajaba mi viejo, ya que en ese tiempo Ovalle no tenía divisiones inferiores. Jugábamos campeonatos de la ciudad con equipos como Bellavista, el liceo, Ferroviario e innumerables equipos, ahí jugué en infantiles y juvenil.
Cuando era niño también participé en la selección de ADEP, que participaba en campeonatos de baby fútbol donde tuve la suerte de estar en tres campeonatos representando a Ovalle. Uno de ellos fue acá, otro en Cartagena y uno en Lebu. Acá fuimos vicecampeones y en Cartagena y Lebu campeones de Chile del campeonato escolar.
Tuve la suerte también cuando joven de integrar la selección juvenil, donde por un gol no fuimos al nacional. De ahí me pidieron como refuerzo desde La Serena donde nos eliminamos con Arica y también por un gol no fuimos al nacional. Después me pidieron de refuerzo en Pedro de Valdivia, quienes eran los anfitriones del campeonato y tuve la suerte de salir campeón con ellos.
¿Desde qué da estos primeros pasos se da cuenta que sería un deportista profesional?
Desde ese entonces mi sueño era ser futbolista y me sentía con condiciones. Siempre los técnicos rivales me decían que iba ser profesional y yo íntimamente era lo que quería, era un apasionado del fútbol y tenía vocación. No me veía en otra cosa, ese era mi anhelo, mi sueño y desde chico fui disciplinado. Sabía que para llegar al fútbol profesional había que ser disciplinado, perseverante, tener vocación y yo tenía todas esas condiciones.
¿Qué lo motivaba a hacer deporte?
Desde que tengo uso de razón y tiene que ver por los genes del mi papá que también le gustó el fútbol. A mi me apasionó el fútbol, siempre lo practiqué con dedicación y pasión y me fui dando cuenta que era mi vocación. Vivía mucho en función del fútbol y afortunadamente se dio que fuera futbolista y cuando llegué al profesionalismo me di cuenta que era difícil, había que perseverar, cuidarse, que era muy competitivo y a los 17 años me di cuenta que quería llegar a Deportes Ovalle cuando estaba en primera división.
¿Ese era su sueño de aquel entonces?
Recuerdo que era mi sueño llegar al fútbol profesional en el equipo de mi ciudad. En ese tiempo Ovalle tenía muy buen plantel y lo hizo de muy buena manera en el campeonato. Sacó buenas actuaciones, consiguió resultados importantes con Universidad de Chile, Colo Colo y al año siguiente a mi me tocó debutar justamente contra la U.
Una vez que ese debut se hizo realidad ¿se proyectaba hacia el profesionalismo?
La verdad es que no, porque mi sueño era llegar a jugar por Deportes Ovalle y después me di cuenta que iba a costar jugar y cuando empecé a jugar me di cuenta que me iba a costar destacar, entonces nos dedicamos con mucho ahínco, seriedad y responsabilidad, ya que era lo que quería y amaba.
El que me sacrificara por jugar fútbol para mi no era problema. Eso de acostarme temprano, tener que trabajar un poco más de lo normal –porque a veces lo hacía en la casa- lo hacía con agrado porque me gustaba y así las cosas se fueron dando paso a paso y como veía que seguía avanzando, uno tenía que seguir con la misma disciplina y encarando con de la misma manera desde que me inicié, que nada se regalaba en la vida y en el fútbol tampoco, que cada paso que daba era harto sacrificio y mantenerse también costaba sacrificio.
En un principio era un juego, después me di cuenta que era mi profesión y que había que encararla con mucha seriedad.
De jugar en Deportes Ovalle Ud. pasa a ser parte de Cobreloa ¿cómo fue ese salto en su carrera?
La verdad que fue grande, porque yo venía de un equipo de ascenso –porque en el año 77 se descendió- y el 78 estuvimos a punto de subir a primera. Llegamos a la liguilla final en Santiago y no logramos subir, pero eso significó una vitrina importante para mí, para Willy González y Hugo Tabilo -que ya lo habían hecho en primera división, más Hugo que lo había hecho de muy buena manera- tuve la suerte de tener continuidad, jugar el año completo y a buen nivel y eso significó que el periodismo se diera cuenta, que se hablara de mí como el hermano de Rubén, porque en ese entonces era el hermano del “Nene”. Mi hermano estaba el Cobreloa y jugando bien, él salió de Ovalle, jugó en primera, subió con Ovalle y lo hizo bien lo que le significó llegar a Cobreloa y eso hizo que abriera las puertas para los ovallinos en el equipo. Eso significó que llegáramos a sugerencia de él Hugo Tabilo, Willy González y yo.
¿Era complicado desempeñarse como profesional en el fútbol chileno?
Cuando llego a Cobreloa me doy cuenta que era difícil, yo era el último del plantel, habían jugadores de gran nivel, con trayectoria y había que seguir con la misma filosofía de encarar al fútbol.
Le hacíamos harto empeño, a veces no nos alcanzaba para estar en la banca, pero había que seguir perseverando, trabajando, teniendo paciencia, tranquilidad y luchando día a día.
El primer año que estuve lo hice en muy pocas oportunidades y después llega un nuevo técnico –Andrés Prieto- y de ahí llega Vicente Cantatore y antes que me fuera a préstamo él me vio jugar y me conversó que me fuera tranquilo y que al año siguiente me integraba al plantel. Yo sabía que en el fútbol se dicen muchas cosas y la realidad es el hoy, el presente y el rendimiento.
¿A que club se fue a préstamo?
Me fui a Arica y allá lo hicimos de buena manera hasta que tuve una lesión. Afortunadamente, llegué a Cobreloa el técnico mantuvo la palabra que me había dado –y yo también había andado a buen nivel- y al poco tiempo tengo que jugar en Copa Libertadores, ya que me hacen debutar al poco tiempo de haber llegado a Cobreloa. Ese año el equipo sale campeón y por derecho vamos a la Libertadores y tuve la suerte de al poco tiempo de haber regresado jugar la copa. Lo hicimos bien y eso significó de que me convenciera de que en la medida que continuara encarando las cosas como lo había hecho se podían lograr cosas importantes.
¿Cómo fue la experiencia de haber estado en Copa Libertadores?
La verdad fue de mucha presión y responsabilidad, pero era la oportunidad que yo había soñado, lo que quería y lo que había buscado. Cobreloa consiguió los resultados, seguimos avanzando en la copa, tuve la suerte de jugar un par de partidos sin ser titular ese año y llegamos a la final, nos valorizamos todos con prestigio y un nombre.
Después se vuelve a ir a la Copa Libertadores, yo ya era titular, tuvimos la suerte de volver a disputar una final y el campeonato nacional siendo campeones.
El sueño de todo futbolista es llegar a vestir la camiseta de la selección ¿Ud. se fijó ese objetivo?
En un principio el objetivo era jugar en Ovalle y a medida que uno consigue las cosas se empiezan a dar las posibilidades como se me dieron en Cobreloa. Después cuando llego a Cobreloa la idea era destacar ahí y en la medida que más destacara se ven más posibilidades y dentro de ellas estaba la selección, porque el equipo era protagonista y si salía campeón era porque tenía jugadores de selección y como uno tenía la suerte de estar ahí y destacar, las consecuencias fueron llegar a la selección que íntimamente era el sueño, ya que a medida que pasa el tiempo uno se fija metas y se da cuenta que se pueden lograr cosas.
¿Cuándo fue su primera nominación a la roja?
La primera vez que me nominaron fue el año 83 y lamentablemente no pude ir porque me lesioné en una Copa América. Tuve la suerte de debutar contra los mexicanos el año 84 en la copa por un tiempo llamada Vicente Cantatore y de ahí estuve hasta el año 89 y tuve la suerte de estar con Pedro Morales en las eliminatorias, Orlando Aravena en una Copa América, el 89 me vuelven a llamar para participar en las eliminatorias, pero lamentablemente me lesioné ad portas de empezar y quedé al margen.
A pesar de las lesiones todo seguía igual para afrontar los desafíos
Era un gran orgullo vestir la camiseta, una gran responsabilidad también donde tenías que andar bien si o si y el hecho que uno ande bien significan muchas cosas como de que te convences que estas para jugar en cualquier parte, que tienes cierta experiencia, cierto recorrido, te ganas el respeto de todo el mundo, de los medios, de los colegas y el hecho de andar mal significan otras cosas negativas, pero tuve la suerte de andar bien y ganarme el respeto de todo el mundo.
¿Cómo recuerda aquellos momentos?
Me queda ese lindo recuerdo de responsabilidad, de mucho nervio, de orgullo de vestir la camiseta nacional y que detrás de tuyo hay un país pendiente y afortunadamente pude responder. Pero también estuve en las otras donde hubo una final cuando se iniciaba el partido con Uruguay y por la ansiedad y el deseo de hacer las cosas bien, nos equivocamos, perjudicamos al equipo y lo dejamos con diez jugadores en una final y de ahí expulsaron a Francesoli y quedamos emparejados, pero lamentablemente no sirvió cuando teníamos un gran equipo. Ese fue el mejor equipo de selección que me tocó integrar.
¿Es el partido con Uruguay el más recordado por Ud?
Así somos los chilenos y siempre nos acordamos. Hice buenos partidos en las eliminatorias, en el partido anterior a esa final con Colombia, pero queda ese partido y me lo recuerdan permanentemente. Se acuerdan del partido con Uruguay y sale al tapete esa jugada, pero así es esto, así también cuando fueron exagerados en la alabanza, las cosas también no resultan pero uno tiene que tener la tranquilidad y seguir adelante.
¿Algunas lesiones importantes en su carrera profesional?
Yo tuve graves lesiones y donde tenía que recuperarme y tener un buen rendimiento. Esto del fútbol es rendimiento y resultados. Tuve la mala suerte de operarme de ligamentos, meniscos y del talón de Aquiles.
¿Le costó reintegrarse una vez recuperadas las lesiones?
Cuesta, pero yo tenía claro que yo elegí esto, no hacía muchas cosas por esto, esto era mi pasión, mi vocación y mi medio de ganarme la vida. Era importante porque iba a significar el tener el día de mañana un buen o mal pasar y había que encararlo con mucha ambición y teniendo claro de que esto es el presente, rendimiento y resultados.
Usted gracias a su manera de pensar, su filosofía de enfrentar los desafíos logró jugar hasta pasado los 40 años ¿cuál es la receta para lograr jugar por mucho tiempo en el fútbol profesional?
Un amor inmenso por el fútbol y es una manera de agradecer y de disfrutar de esto, de cuidarse mucho, de no perder la alegría a pesar que uno tuvo la suerte de estar en grandes instituciones donde los sueldos y los premios eran al día y después estar en equipos donde costaba cobrar y mantener el gusto y la pasión por el fútbol.
El deporte es algo que yo quise mucho y respeté, siempre traté de dignificarlo y eso seguramente hizo que alargara mucho mi carrera que a mi me sorprendió. También tiene que ver mucho la genética, porque fui un tipo que no perdí tan abruptamente la velocidad, no subí de peso, mantuve siempre el mismo físico y el amor por el fútbol se fue acrecentando a medida que pasaba el tiempo.
¿Cómo ve actualmente la realidad deportiva en Ovalle?
Quizás se ha perdido un poco la pasión que había antes por el fútbol, se intenta recuperar. Aquí hay academias que han dejado muy bien puesto el nombre de Ovalle y que trabajan muy bien y han conseguido logros importantes como la academia de don Kiko Rojas y la academia de Francisco Carvajal -que es la academia municipal- y se ven siempre buenos jugadores, pero el problema pasa que la gran motivación era llegar a Deportes Ovalle porque estaba en el profesionalismo. Habían campeonatos de inferiores donde ellos participaban en Santiago con las divisiones de los equipos más importantes de Chile y esa es una gran motivación, es como para encantarse con el fútbol, entonces ahora no existe eso y es complicado. Por ahí los niños tienen 14 años y buen nivel, pero no tienen la posibilidad de seguir y muchos se van a otros clubes como lo sé que se han ido a Universidad Católica, Huachipato, La Serena y Coquimbo y es una pena de que Ovalle haya bajado al fútbol de tercera división.
¿Cree que Deportes Ovalle logre retornar al fútbol profesional?
Ovalle ha estado en la pelea este último tiempo y dentro de los cuatro primeros y ojalá se de, ya que sería muy importante porque esta es una ciudad con tradición futbolística. Aquí han salido muchos futbolistas y es reconocida a nivel nacional por que salen buenos deportistas y que volviera al profesionalismo sería muy bueno.
Una vez hecho efectivo su retiro ¿se proyecta cómo entrenador?
Yo ya no hice los cursos. Tengo 50 años y uno por lo general los hace al poco tiempo o al salir del fútbol, donde por lo general se juega hasta los 33 o 34 años. Yo hice el curso de iniciador y hoy estoy trabajando en una academia con mi hermano Osvaldo por intermedio de la municipalidad en las poblaciones en riesgo social.
¿Por qué no hizo los cursos?
No hice los cursos de monitor o de técnico quizás por el hecho que hay que tener vocación y hartas condiciones y es bien complejo ser un técnico. Soy respetuoso de eso, soy un tipo de sin ser condicional de los técnicos una persona incondicional, porque siempre estuve ahí y en la medida de que todo esté marchando bien entre técnico y jugadores la cosa anda bien en cuanto a los resultados.
¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con niños en riesgo social?
Ha sido bonito y era una inquietud que tenía hace mucho tiempo y he tenido la suerte de trabajar por intermedio de la gobernación. Les plantee la idea de hacer una escuela de fútbol en las poblaciones de más riesgo social –porque este riesgo está en todos lados- ya que es complejo como está avanzando el tema de las drogas en la actualidad y les pareció bien y por intermedio de Chiledeportes nos dieron el proyecto.
Ahora estamos por intermedio de la municipalidad, donde hace poco tuve una conversación con la alcaldesa Marta Lobos, estamos haciendo lo mismo donde tenemos entre 50 niñitos para entretenerlos, motivarlos y encantarlos, porque en lo personal experimenté eso cuando chico, no tenía grandes comodidades, grandes juguetes, pero con una pelota de fútbol yo era feliz, entonces eso queremos hacer.
¿Se ven buenos jugadores en éstos lugares?
Sí, siempre porque en Ovalle siempre ha habido buenos jugadores, buenos para la pelota, pero esto es más preventivo, es una labor social. Si bien es cierto la gran excusa es la pelota que es un juego muy entretenido y apasionante, sobre todo para los niños y a uno todavía le encanta jugar. Me siento bien haciendo esto y esperamos que se institucionalice esta escuela, que sea gratuita y que ellos tengan la posibilidad de aprovechar los tiempos libres de participar y jugar.
¿Qué mensaje les enviaría a todas las personas de la zona que se quieren dedicar al fútbol?
Que a medida que se encare con mucha seriedad, disciplina, vocación y pasión puede dar frutos, pero es complejo. Todos quieren jugar fútbol, muchos tenemos condiciones, pero tener vocación es muy distinto, privarse de varias cosas y dedicarse de lleno es cerca de obsesionarse por conseguir llegar a ser profesional. Con esto no les digo que es lo más importante, para mi fue lo más importante, pero no lo es. Muchas veces le dije a jóvenes que siguieran estudiando y hoy son grandes profesionales, porque en un momento tuvieron el sueño de ser futbolistas, pero para esto hay que tener muchas condiciones, dedicación por completo y sino se tiene eso y se tiene las condiciones para ser un profesional –de otra área- no hay donde perderse, porque el estudio es para toda la vida, en cambio el fútbol se puede dejar en cualquier momento.
¿Algún mensaje para los coterráneos que están en la zona y para aquellos que están lejos que se recuerden de Ud?
Que siempre me sentí orgulloso de ser ovallino y que donde anduve sabía que no tenía que defraudarlos como deportista y como persona. Es complejo, porque uno se pone una mochila grande y creo que los representé bien. Además que se sientan orgullosos de ser ovallinos, que no lo nieguen nunca. A mi me tocó una ves en una entrevista que me preguntaran sobre la ciudad más linda del mundo –donde tuve la oportunidad de conocer muchas ciudades- y decir que la ciudad más linda era Ovalle.
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