Gustavo Huerta, Deportista
por , Felipe Ramirez Sanchez
Al mencionar a Gustavo Huerta padre a uno se le viene de inmediato a la mente su imagen al lado de Nelson Acosta dirigiendo la selección, dirigiendo al Bolívar en Bolivia o en Calama con Cobreloa. Este distinguido deportista y director técnico nacional es uno más de los hijos de la Perla del Limarí, y como digno hijo de estas tierras lleva en el corazón un pedacito de la ciudad.
En esta entrevista Gustavo Huerta nos da la oportunidad de conocer algo más de su historia y sus sentimientos hacia Ovalle, sus amigos, la Escuela Uno y la ciudad en general.
¿Qué significa Ovalle para usted?
Para mí es como un todo porque soy nacido y criado ahí. Parte de mi infancia y mi juventud estuve allá, un tiempo en el que la pasé extraordinariamente bien, y en realidad solamente tengo lindos recuerdos. Por razones de buscar un futuro mejor como muchos, tomé la decisión de irme muy joven a los dieciséis o diecisiete años y bueno, quedan esos lindos recuerdos de haber pasado una juventud e infancia imborrable, además que tengo toda mi familia y la de mi señora en la ciudad
A lo mejor yo no voy muy seguido por razones de trabajo pero cuando lo hago lo disfruto mucho, también es cierto que a lo mejor no están mis amigos de los 15 años, muchos también se han ido, pero los recuerdos y el sentirme ovallino estan presente siempre.
¿Cuáles son los recuerdos más fuertes que tienes de la infancia, los que te marcaron más?
Bueno en realidad yo prácticamente me crié con mi abuelo que tenia el hotel “Francia”, que ya no existe, estaba en el lugar del supermercado “La Italiana”, ahí viví mis primeros años al menos desde que tuve uso de razón, y esos años los pase siempre en la plaza, s jugando y siempre con una pelota.
Tenía un grupo de amigos del sector, pasábamos jugando en la plaza y de repente en la calle, porque como no había tanto vehiculo las pichangas las hacíamos, a veces en calle Coquimbo o en calle Arauco. Después nos cambiamos a calle Independencia entre Coquimbo y Arauco, pero en general por mi amistad con el Rulaco Paz y el Jaime Ardiles pase mucho tiempo en el barrio Tangue, jugando innumerables pichangas y gran parte de los ocho o nueve años hasta los trece generalmente mi lugar de juego era ese sector, detrás del mercado o las pichangas en calle Tangue.
Ahí pase gran parte de los lindos recuerdos de jugar, y algo que me marcó, fueron mis años en la escuela uno, de calle Independencia, entre kinder y octavo básico. Ahí jugaba fútbol, basquetboll, de todo. Los profesores de esa época me dejaron un gran recuerdo, por la educación que nos dieron, y la identificación con la ciudad, sobre todo con uno, don Oscar Araya Molina, yo lamento en realidad que la escuela no lleve su nombre.
Me marcó mucho por las facilidades que daban para el deporte y lo buena de la educación que daban ahí en realidad, es algo que agradezco mucho. Esos recuerdos los tengo muy fuerte en mi memoria.
En la adolescencia después de la escuela uno fue al liceo…
Si, aunque yo jugaba futbol en la escuela San Viator, lo que en realidad era una contradicción. Yo desde chico jugué ahí y siempre me invitaron a estudiar en ese colegio, pero nunca me llamo la atención porque mis amigos iban todos al liceo, aparte que me quedaba mas cerca así que me fui para allá, estudiando tres años.
Fue una época diferente, uno empieza una etapa de salir, de conocer amigos, ir a fiestas, compartir, ahí armamos un lindo grupo con chicas del liceo de niñas, del cual tengo muchos e inmensos recuerdos. Nos juntábamos con mi primo el Tito Huerta en su casa, y cuando ellas tenían la oportunidad de salir o los fines de semana, nos organizábamos e íbamos a Monte Patria, al parque, era un grupo muy animado, compartíamos y lo pasábamos bien.
Ya a los 16 años me dedique mas al fútbol y me puse a pololear con mi actual esposa, me empecé a apartar del grupo y nuestro centro comenzó a ser la plaza, nos fuimos de los lugares de mayor participación juvenil. Una etapa que nos marcó mucho fue el Golpe Militar, porque se restringieron las fiestas y muchas cosas.
Yo en ese tiempo me vine a Santiago a jugar a la U, porque me trajeron a las juveniles, lo que marco otra etapa en mi carrera. Ahí salí de Ovalle, buscando un camino que aun hoy estoy recorriendo.
¿En el liceo hay algún profesor destacado, algún inspector que fuera particularmente severo?
La verdad es que yo tenia buena relación con los inspectores y los profesores de educación física, que era mi actividad en realidad, don Humberto Monje marcó una etapa en muchos de los que pasamos por ahí creo, pero en realidad yo tuve muy poca participación en el liceo porque me enfocaba en tres cosas, el estudio, el futbol porque desde los catorce ya estaba entrenando y era mi vida, en el equipo oficial de Ovalle que estaba en segunda división, y el pololeo. No siento una identificación tan fuerte en realidad con el liceo, no al menos como muchas otras personas que recuerdan ese tiempo.
Yo recuerdo que llegue al primero E, y cuando estuve en Calama me encontré con algunos compañeros de esos tiempos, pero la verdad no fui muy participativo, casi nunca fui a alguna reunión aparte de las clases entonces no tengo recuerdos muy marcados de esos tiempos. Hay un recuerdo general de gente que aporto mucho porque nuestra generación fue gente de bien.
De la época ¿Cuáles eran los amigos más importantes?
De la escuela Uno que es donde tengo mis mayores amigos, Rulaco Paz, hasta el día de hoy, Jano Ardiles mi cuñado estudiamos juntos, en algún momento el Pato Luna que éramos casi vecinos y que se fue, otro que también se fue Pedro Rivera, Hernán Salazar que hoy recorre el mundo jugando ajedrez, éramos los que nos juntábamos en la básica, los mas cercanos, el Hugo Campos también, son los que recuerdo.
¿Como fue irse tan chico, qué significo dar el salto e ir a jugar a Santiago?
La verdad es que siempre fui muy independiente así que no me afecto mucho irme, venia con mucha ilusión, iba periódicamente a Ovalle, pero en realidad no sentí esa necesidad de volver porque sabia que mi futuro no estaba ahí. Hasta el día de hoy vamos para allá con las ganas de pasear por Vicuña Mackenna, la plaza pero en realidad la ilusión que tenia de venir a santiago y desarrollarme fue mas fuerte.
Aquí en Santiago ¿como fue el desarrollo profesional?
La verdad fue bastante meteorico porque el primer año tuve que sacar el cuarto medio en un liceo que nos puso el club, y además jugar en la juvenil, después me pasaron al primer equipo a mitad de año y cumplí las expectativas que traía en realidad. Fue una etapa bien linda, de repente hubo momentos truncados por como es la carrera de futbolista, es de oportunidades y uno las aprovecha o no.
Me demore un poco saliendo, porque fui a préstamo a Ovalle, jugué el primer año de primera división, volví a salir y estuve 17 años fuera. Mi carrera de entrenador la comencé en Ovalle también, con gran éxito porque salimos campeones de tercera. Se fueron dando bien las cosas tanto en el ambiente familiar y profesional.
¿En santiago era común encontrarse con gente de Ovalle?
De echo yo vivía con mi hermano Fernando y Claudio Araya con quien jugué en el San Viator, en la selección juvenil de Ovalle, reforzamos a la Serena en el nacional, nos vinimos a la U y con el hasta el día de hoy comparto una gran amistad, el es uno mas de los grandes jugadores que dio la población Villalón en Ovalle, y nos vemos todas las semanas o nos llamamos.
Generalmente en ese tiempo Rodolfo Dubo también estaba jugando en palestino y nos veíamos mas o menos seguido, lo íbamos a ver jugar, estábamos abriendo espacio también para otros que fueron a Calama, Ruben, Eduardo Gómez, una generación de futbolista que de repente nos dieron la oportunidad de representar a la ciudad.
¿A través del tiempo Ovalle ha sufrido cambios. Como lo ves tu que a pesar de no haber vivido ahí en mucho tiempo visitas la ciudad regularmente?
Desde luego que ha cambiado, ha crecido, hay mucha mas población y de repente uno pasa por el centro y no conoce a nadie, antes era muy tranquilo, mi padre siempre tuvo negocio en la Alameda y era de jugar ahí en la Alameda, de pasar a altas horas de la noche por cualquier parte y uno sabe que ahora es un peligro lamentablemente, no solamente en Ovalle sino que en todos lados.
Esa tranquilidad de ciudad donde todos nos conocíamos y que sabíamos que nos cuidábamos entre todos se acabo. Igual uno de repente tenia algún grado de enemistad con algún grupo pero nunca con malas intenciones, sin saludo no mas, pero hoy esas cosas han cambiado y lamentablemente uno ve todos los días las paginas donde salen noticias de Ovalle y siempre mucha cosa negativa, que hoy no se puede vivir tranquilo, mucho robo.
Muchas de esas cosas con el paso del tiempo, uno hecha de menos esa tranquilidad con la que vivíamos en esa época. Otra cosa, yo trabajaba en Serena el 97’ para el terremoto y el centro de la ciudad lo sufrió mucho, de a poco se ha ido recuperando. En general se ve el avance de los pueblos cercanos, toda la tecnología, los caminos expeditos, en ese sentido ha habido avances.
Para cerrar ya. ¿Cómo crees que los ovallinos de fuera de la ciudad pueden cooperar al desarrollo de la ciudad?
Es difícil en realidad el como ayudar al desarrollo de la ciudad porque estamos lejos, de repente no se como serán los otros muchachos de otras ciudades, nosotros nos saludamos cuando nos vemos sobre todo si hemos sido amigos, rememoramos la época que nos toco vivir, pero no se como podríamos ayudarla, hace poco tuvimos un ministro de obras publicas, y ahí hay puestos importantes como para aportar un granito de arena.
A mi me toco en una oportunidad estar en la selección de ayudante de Nelson Acosta donde íbamos a trabajar a Puerto Velero, y de hecho yo creo que aporte de alguna manera de hacer una practica en Ovalle, las puertas estaban cerradas en un momento y hable con Nelson y la gente encargada y les dije “oye la cantidad de gente que hay afuera tenemos que dejarla entrar”, y el estadio se lleno en un rato, estábamos con todos, Zamorano, Salas etc.
De repente esas pequeñas cosas que uno puede hacer en el ámbito en el que uno esta para aportar son las importantes, me acuerdo que Manuel Cortes Barrientos era dirigente nacional y él en ese momento aporto para que la selección sub-23 jugara con la selección brasileña en Ovalle ahí jugo Ronaldinho. Son cosas que de una manera u otra también hacen que uno trate de difundir donde va el nombre de su ciudad, pero ¿de que otra manera podemos influir? Estando lejos es difícil, lo mas importante es que los ovallinos de la ciudad, los que tienen puestos políticos, realmente vean el beneficio de la ciudad y no el propio.
Los varios ovallinos que van de candidatos al puesto de alcalde y concejales lógicamente que si van con ese sentimiento de que son de ahí, bueno esta esto del servicio publico lo ideal es que vayan con esa intención de que haya bienestar, de que la ciudad sea cada vez mejor.
Agradecemos la buena disposición de Gustavo Huerta de recibirnos en su hogar y aceptar dar esta entrevista para nuestro medio. Un saludo para otro ovallino que engrandece la ciudad desde la lejanía.
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