Ricardo Rojas Molina, Un Ovallino de tomo y lomo
RICARDO ROJAS MOLINA, EMPRESARIO
“El ovallino que está afuera se acuerda del Ovallino, sabe que te vas a encontrar con el amigo y eso tiene Ovalle, nunca se deja de querer”
Por Raúl Paz Huerta
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Sentado en su escritorio y viendo como su teléfono celular no paraba de recibir llamadas, se encontraba Ricardo Rojas Molina en su oficina ubicada en calle Benavente en las dependencias de su panadería. Con aquella pasividad y cordialidad que lo caracteriza, accedió a conversar con nosotros y contarnos de su vida comercial que ha emprendido en la ciudad con su conocida panadería “Piandy” y de su nueva incursión en el mundo gastronómico con el restaurante “El Relajo”.
Este ovallino de “tomo y lomo” como se denominó. Nos contó sus impresiones de la ciudad que lo ha visto crecer en lo personal y empresarial.
¿Cómo fueron sus inicios en los negocios?
Cuando me casé trabajaba junto a mi padre y teníamos lo que era la “Panadería Nueva Estrella” ahí en la Atenas y con el tiempo me independicé y arrendé este local en Benavente y logré comprarlo. Así fuimos construyendo paso a paso, porque esto es de empezar de la nada y dar credibilidad a los bancos es complicado y costó harto.
Tuvimos una panadería en Vicuña Mackenna que arrendábamos, era una boutique de panadería, pero me pasé en el tiempo y era muy avanzado para Ovalle. Traje antes que llegaran los supermercados todo lo que eran los pasteles de crema, pero la gente no entendía que pasaba con la pastelería y seguían con el pastel de mil hojas y el chilenito y después fueron llegando otros mercados que tenían la misma tecnología que tenía yo.
¿Cómo fue la competencia con los supermercados que se comenzaron a instalar en la ciudad?
Yo no me he preocupado nunca de los supermercados, de hecho en lo que es pan uno tiene el sabor que siempre ha comido desde niño, con un sabor diferente. Por esta razón, la gente viene por el gusto, la panadería es de sabores como comer una cazuela en tu casa y sabes lo rico que es, porque tienes la mano de tu mamá y aquí es lo mismo, ver lo rica que es la marraqueta, es el gustito que se tiene dentro de la panadería.
¿La recepción de las personas es buena hacia la panadería?
Pienso que sí. Nuestro apogeo y lo mejor que pudimos hacer fueron 24 sacos. Hoy por precio y cómo va el volumen de la gente buscando el precio, calidad y sabores. Hemos bajado ocho sacos del tiempo hasta ahora como está la competencia por precios. Creo que si tuviésemos el mismo precio del supermercado, venderíamos mucho más, pero prefiero vender menos y con una buena calidad.
A parte de la panadería usted incursionó con un nuevo local y apunta a la buena mesa, a las comidas ¿qué tal la experiencia?
Sí, tengo un restaurante llamado “El Relajo” y ha sido una bonita experiencia porque no la conocía y siempre me ha gustado la buena mesa, conocer de sabores que se asemejan mucho a la panadería y lo reflejamos con tener buenas carnes y buenos platos para que las personas se deleiten.
¿Cuál es el estilo del local para que la gente lo conozca?
Es un estilo mexicano que para Ovalle es distinto saliendo un poco del esquema de lo que son la comidas clásicas, porque aquí en la ciudad se utiliza mucho eso y nosotros con mi señora optamos por salirnos del esquema e innovar en ese sentido.
¿Alguna novedad dentro del local?
Trajimos un cocinero peruano y tenemos una mezcla de comida mexicana y peruana y ha sido novedoso y a la gente le ha gustado. La persona que va le gusta y vuelve.
¿Cómo ha sido la recepción de las personas en esta nueva apuesta culinaria para la ciudad?
Para el tiempo que llevamos ha sido bastante buena y si miramos las proyecciones, a la gente le gusta el estilo que le pusimos con las fotos que se tiene y toda la ambientación y de ese punto de vista es muy buena la recepción.
¿Cómo es su trabajo a diario?
A mi me gusta hacer las cosas. Trabajo con mi gente, estoy involucrado en el tema de la panadería, voy al restaurante, está mi hija, mi señora, hay una afinidad en todo lo que uno hace, hay un gusto.
¿Cómo es la relación familia-negocio?
Buena porque uno tiene ideas, otra persona tiene una diferente, entonces uno va complementando y se empiezan a conversar las cosas que se pueden hacer.
¿Qué cree que le falta a la ciudad?
Le falta embellecerla, hay mucha suciedad, las casas deterioradas después del terremoto. Pasas por calle Socos, Libertad y Tangue y todo esta con calaminas, no le han sacado un lustre para todo lo que se realiza en esta ciudad.
¿Falta un poco más de iniciativa?
No veo que como ciudad Ovalle cambie, por ejemplo adornarla de una manera diferente. Ahora el centro lo van a hacer paseo peatonal y ojalá resulte. Uno tiene que pensar que las cosas son para bien, pero tiene que ir acompañado de lo que viene y así hacer más cosas, ampliar las calles, sólo se mejora la parte central, pero cuando vengan turistas no van a pasar por ahí, por que las calles céntricas van a ser Independencia y Libertad y esas calles están igual. El ovallino que viene va a ver que son las mismas calles.
Muchos ovallinos que puedan venir luego de estar mucho tiempo fuera ¿cómo encontrarían la ciudad?
Si te das cuenta, cuando las personas llegan, lo primero que ven es el Colegio Amalia Errázuriz y eso es nuevo. Si continúas avanzando está la parte industrial con varias empresas que están en ese sector, pero pasas ese lugar y te encuentras con la misma cara. Hay cosas que con el tiempo se van a comenzar a ver. Se debe empezar con tener las iniciativas, claro que más lento que en otras ciudades, pero se van haciendo cosas.
¿Cómo es su relación con la ciudad?
Soy un ovallino de tomo y lomo, nací, me crié, tengo mi negocio y uno no sale de acá. Ovalle me ha dado hartas cosas, me ha dado alegrías. Me he encontrado con personas que han estado en otras ciudades y cuando sucede, queremos hablar siempre de la ciudad y todos hablan bien de acá.
¿El ovallino se acuerda de sus amigos?
El ovallino que está afuera se acuerda del ovallino, sabe que te vas a encontrar con el amigo y eso tiene Ovalle, nunca se deja de querer. Lo criticas, le puedes encontrar todo lo que tú quieras, pero siempre se quiere. Hay una piel muy buena, puede que sea muy chico, pero todo el mundo se conoce, si pasa algo todos saben y no como en ciudades grandes. Es una ciudad de familia.
¿Cómo ha sido encontrarse con ovallinos que han ido a su restaurante?
Por ejemplo amigas que no veía de la época escolar nos encontramos un día e hicimos un evento con alrededor de 40 personas y las saludaba y recordábamos cosas, eso es muy bonito e incluso los ovallinos que están fuera debieran tener una relación con Ovalle, saludarse, tener contacto porque es un cable a tierra.
¿Algún mensaje para las personas que quieran venir a la ciudad?
Que vengan, que se acuerden de Ovalle y siempre serán atendidos como se merece a un coterráneo que esta afuera.
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