Manuel Zavala Briceño
Profesor de Ed. Física
“He tratado de irme varias veces, pero siempre he vuelto”
Por Raúl Paz Huerta
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Con aquella pasividad que lo caracteriza, el “profe Manolo” como muchos de sus alumnos lo llaman, nos recibió en su hogar para conversar sobre diversos temas que han marcado su camino como profesor y su larga estadía en la Perla del Limarí que ya alcanzan los 34 años.
Casado con Rosa María Gallardo con quien comparte las aulas del Liceo Estela Ávila Molina de Perry. Tres hijas de nombres Paulina, Pía y Francisca y un nieto llamado Agustín, son parte de su núcleo familiar y con quienes se aferra día a día.
Apasionado por el deporte y de su profesión, nos relata diferentes momentos que ha vivido como entrenador de atletas y basquetbolistas y de su último reconocimiento en Ovalle como una de las personas que ha contribuido a la ciudad y que lo llena de orgullo.
Vallenarino de “tomo y lomo” como se definió, llegó a Ovalle en busca de trabajo y oportunidades para desempeñarse en su profesión de pedagogo en educación física. Los resultados están a la vista: un coterráneo más que posee una huella difícil de borrar en la zona.
Para que todas las personas que no lo conocen bien cuéntenos ¿dónde nació Ud.?
Yo nací en Vallenar, soy vallenarino de tomo y lomo, me siento identificado con Vallenar y siempre mi tierra es la preferida.
En relación a su familia ¿sus padres a que se dedicaban?
Mi papá trabajaba en el banco y mi mamá una gran mujer que se dedicó a ayudar a mi papá a través de la costura y de esa unión tengo tres hermanos más.
¿Cómo se produce su llegada a Ovalle?
Una vez que me tocó por insinuación de un profesor que me dijo que viniera a secretaría ministerial y justamente había un horario completo en el Liceo de Niñas en el año 1974 y de esa manera llegué a Ovalle y del momento que llegué me encantó la ciudad. He tratado de irme varias veces, pero siempre he vuelto
¿Qué le gustó de la ciudad para quedarse?
Es muy parecido a Vallenar, ambos son valles y de las mismas características. Cuando llegué al Liceo de Niñas me dediqué al básquetbol y ahí tuve muy buenos logros. Recuerdo que en el año 74 al 81 no perdí ningún partido. Todas las alumnas que llegaban al liceo eran basquetbolistas y tuve ocho niñas en la escuela de talentos en esa época.
¿Qué lo motivó dedicarse a la parte deportiva en lo que sería su futuro profesional?
Tengo formación Franciscana y uno de los hermanos –Rafael de Jesús- al mismo tiempo de reunirnos para transformarnos en ayudantes de misa –que nunca lo fui- nos tenían una competencia interna. A él le gustaba mucho el básquetbol y ahí empecé a jugar y mi juventud estaba en poder ser un seleccionado del deporte y representar a Vallenar –donde varias veces lo fui- y estaba pendiente alrededor del deporte. Jugué fútbol, pero no tenía un buen nivel, también tenis de mesa y casi todos los deportes y cuando llegó el momento de entrar a la universidad postulé educación física y en realidad no me equivoqué porque he sido una persona feliz y es lo importante.
De las similares características de Vallenar y Ovalle y los logros en el básquetbol que obtuvo desde su llegada a la ciudad ¿en qué otra u otras disciplinas se desempeñó como profesor?
También me dediqué al atletismo y dentro de los atletas conocidos tuve a Francisco Mahmud, Humberto Tapia, Ramón Barraza, en un principio empecé entrenando a Alexandra Pavletic, Elizabeth Boyd, Elizabeth Guerra quienes fueron los atletas más conocidos que entrené en esa época.
Y de ahí en adelante ¿Qué nuevos desafíos vinieron?
De ahí me fui a Iquique donde estuve un año. Luego volví a Punitaqui donde fui fundador del Liceo de Punitaqui que el año pasado cumplió 25 años y fue muy emotivo para mí porque me invitaron a las bodas de plata y me entregaron un reconocimiento por todo lo que había hecho durante seis años donde fuimos potencia en atletismo, llegamos a varios nacionales y de ahí regresé a Vallenar el año 88.
¿Qué ocurre en ese regreso a su tierra?
Cuando volví a mi ciudad, se formó un colegio privado de la Compañía Minera del Pacífico y ahí regresé al básquetbol nuevamente donde jugué por ocho años con los chicos y fuimos varias veces campeones regionales y recorrí todo Chile defendiendo a Vallenar y al Colegio Ambrosio O’Higgins. Salí tres veces al extranjero a los encuentros que organizan en Buenos Aires y Rosario. El logro más importante que tuve en Vallenar fue ser campeón nacional el año 1991 en Illapel cuando vencimos al poderoso cuadro de Punta Arenas.
¿Cómo se produce su regreso a Ovalle?
Después regresé por problemas familiares, ya que mi señora nunca se quiso ir a Vallenar y volví a Ovalle. Cuando llegué acá, Humberto Tapia -que antes había sido profesor de él- me invitó a un proyecto que fue muy novedoso que tenía el doctor Sanhueza en el año 1997. Yo no creía mucho en los proyectos porque siempre en el deporte no se toman con seriedad las cosas y con esta persona que no estaba vinculada al tema, fue totalmente distinto y ahí conseguimos logros muy importantes.
¿Cuáles fueron esos logros?
Dentro de los logros y los talentos que descubrimos estaban en el liceo de niñas –Estela Ávila Molina de Perry- por ejemplo Mauricio Mery que fue campeón de Chile, seleccionado chileno al sudamericano que se realizó en Rosario (Argentina), corrió el sudamericano organizado en Concepción, participó el Panamericano que se hizo en Miami siendo ovallino y de ahí siguió su carrera en Santiago donde fue medallista de bronce en un sudamericano, después representó a Chile en un panamericano y en un Iberoamericano en España.
¿Cómo se tomaban los logros que se iban consiguiendo de la mano de este proyecto?
El doctor decía que eligiendo a atletas al azar uno podía llegar con atletas a las Olimpiadas. Todos lo veían como una utopía, pero en realidad a las Olimpiadas de Atenas Mauricio estuvo a punto de llegar.
¿Qué otros deportistas se destacaron en la iniciativa?
Después tenemos a Rubén de la Rivera, otro atleta destacado que fue campeón de Chile y obtuvo un cuarto lugar en un sudamericano que se realizó en Colombia; Francisco Bravo quien fue vice campeón de Chile en 100 metros y seleccionado chileno; Luis Pastén que fue vice campeón de Chile en 400 metros y también seleccionado chileno; Sebastián Araya que en varias ocasiones salió vice campeón de Chile; Katherine Barraza que también ha sido una de las grandes atletas que salió campeona en todas las categorías –infantil, intermedia y el año pasado juvenil- ahora que está estudiando en La Serena sigue entrenando conmigo y corriendo por su club; Simón Henríquez –seleccionado chileno- que es la carta de triunfo que tiene Ovalle en este momento y fue la máxima figura de la región en el último Judejut que se realizó en Perú.
¿Conforme con los logros alcanzados?
En realidad soy una persona que está conforme con lo hecho, porque en Punitaqui el Colegio de Profesores reconoció mi labor y fui premiado y lo mismo acá en Ovalle con la Dirección Provincial que también me entregó un estímulo, Chiledeportes también me eligió como el mejor entrenador de la región en el atletismo y este año el consejo municipal –a pesar que no soy ovallino- me distinguió como un ciudadano ilustre.
En cuanto a lo laboral ¿cómo considera que le ha ido?
En esa época no era difícil entrar a trabajar y siempre he tenido trabajo donde me ha tocado ser parte de proyectos nuevos. Por ejemplo, fui formador de Liceo de Punitaqui, fui el primer profesor de educación física que tuvo el Liceo Ambrosio O’Higgins y cuando comenzó la Escuela de Música también me tocó trabajar ahí donde alcancé a estar un año, porque de apareció el proyecto S-2000 y en eso estoy.
Acá en la ciudad ¿en cuántos colegios ha hecho clases?
He hecho clases en el Colegio San Viator, Gabriela Mistral, Colegio Amalia Errázuriz, Escuela de Música, Liceo El Ingenio y en el glorioso Estela Ávila Molina de Perry que es donde comencé a trabajar y tal vez es donde voy a terminar, ya que me quedan cinco años para jubilar.
¿Cómo han sido los años durante los cuales ha realizado clases?
Ha habido cambios, porque antiguamente los alumnos eran diferentes y ahora están cambiados.
¿En qué sentido han cambiado los alumnos?
Los niños en estos momentos tienen otras inquietudes, tienen otra formación y pienso que los alumnos no son como antes, sino que han ido evolucionando. Ellos en éstos momentos no tienen límites en los excesos -sobre todo en los vicios-, son sedentarios, hay un alto índice de obesidad, no tienen conciencia que el deporte es salud.
¿Piensa que los factores que mencionó se pueden erradicar en un momento determinado?
Pienso que las autoridades deberían creer en eso invirtiendo dineros en prevenir los vicios antes que rehabilitar, porque prevenir es más fácil que rehabilitar. Pienso que el deporte tiene que ser remunerado y dejar de estar a cargo de las personas de buena voluntad, porque el deporte chileno se mueve en base a personas de buena voluntad y los profesores de educación física que están saliendo en estos momentos que se comprometan más con los niños haciendo deporte y entrenándolos para poder masificar todo esto e impedir que el sedentarismo y la obesidad nos gane la batalla.
¿El deporte actualmente se practica menos que antes?
Claro, pero si nos trasladamos a los colegios privados en Santiago, el deporte es prioritario y ahí uno se puede dar cuenta que ellos son buenos en todo. Nos ganan en PSU, SIMCE y nos ganan en rendimiento deportivo, porque antes decían que la gente de escasos recursos eran buenas para el fútbol y ahora no, si ves la selección sub-17 la mayoría de las integrantes eran alumnas de colegios privados en Santiago, entonces nosotros tenemos que cambiar y pienso que las autoridades son las encargadas.
¿En ese sentido se puede potenciar mucho más el deporte aquí en la ciudad?
Vuelvo a insistir en las autoridades que se den cuenta de esta situación y con lo que hay se puede revertir todo. En primer lugar los profesores de educación física tienen que comenzar a hacer clases desde primero básico en los colegios municipales. Los profesores están apareciendo en quinto básico o simplemente no lo hacen, sino que lo realizan profesores que son de general básica y no tienen la especialidad. Ellos son buenos para enseñar a leer, escribir, las operaciones básicas, son excelentes, pero en educación física no. Es como que a mí me pidieran que les enseñara a leer o música a los niños. Si te das cuenta el Colegio Médico exige que la persona que ingrese a la entidad debe que ser médico, sin embargo en el deporte cualquier persona se puede dar el lujo de enseñar y pueda tal vez ocupar altos cargos sin tener idea de cómo se debe enseñar.
¿Ud. cree que en Ovalle hay una buena materia prima para proyectar buenos deportistas?
En todos lados hay buenos deportistas. La situación es que eso pasa, todas las cosas tienen que enseñarse a su debido tiempo. Por ejemplo, cuando el niño esté el primero y segundo básico hay que desarrollarles los fundamentos sicomotrices y cuando va en tercero y cuarto básico deben comenzar con la iniciación deportiva para aprender los deportes y así en lo que queda de enseñanza básica sepan practicar los deportes como lo hicimos nosotros. Cuando eso se pierde en sexto básico y no se han desarrollado los fundamentos sicomotores al alumno le cuesta más aprenderlos y se desmotiva y además, sino se han desarrollado las cualidades básicas las van a perder. Toda esa inquietud que tiene el niño la pierde y deja de jugar y se pone sedentario y cuando lo quieres mover quedan adoloridos o se lesionan fácilmente y dicen no al deporte y hay otras entretenciones mejores.
¿Cómo se ha sentido trabajando en los proyectos y fuera del aula como profesor?
Con el doctor Sanhueza excelente porque él se preocupaba de todos los detalles, de inscribir a los atletas, conseguirnos hoteles –llegamos a los mejores hoteles en Santiago- pero después se fue el doctor y quedamos sólo con la ayuda de Chiledeportes y soy un agradecido de la entidad. He trabajado 11 años con ellos, pero lo que si falta más apoyo donde la municipalidad también nos ha apoyado.
¿De las entidades privadas puede ser ese apoyo?
Aquí en la ciudad no ha apoyado harto Covalsa con la organización de los campeonatos que hacemos para buscar talentos. Hay apoyo, pero también tiene que haber compromiso de los deportistas, se habla del apoyo y si existe el deportista tiene que tomar el deporte como disciplina y eso es lo difícil.
Aquí en Ovalle hay varios deportistas buenos, nosotros los que buscamos a través del atletismo es que los atletas sean becados en la universidad o también algunos que sueñan con ser detectives –como Andrés Bugueño que lo es-. Simón Henríquez lucha por ser campeón de Chile porque quiere ser detective y ese es el incentivo que tiene.
En la actualidad ¿En qué se está desempeñando?
En la actualidad trabajo para la municipalidad, hago las clases de educación física en el Liceo Estela Ávila, hago talleres deportivos en el Liceo El Ingenio, soy entrenador del Centro de Entrenamiento Regional (CER) que está en Ovalle y tengo unas horas de atletismo en una universidad.
¿Cómo complementa trabajar en todos estos lugares?
En el liceo trabajo en la mañana y termino a eso de las cinco de la tarde. De ahí empiezo a trabajar con los atletas de alto rendimiento. Trabajo de lunes a sábado y de enero a diciembre.
¿Es complicado y cansador complementar todo?
Cansador es que uno siempre está soñando y uno quiere tener campeones y se me han dado las cosas de tener campeones de Chile y un campeón nacional puede estar a la vuelta de la esquina como hemos tenido varios, pero un campeón sudamericano y una medalla nunca. Mauricio Mery fue medallista, pero ya no lo entregaba. Esos son los sueños y cada año se empieza a soñar y esos sueños se van quebrando porque varios atletas toman otros caminos, unos se dedican a estudiar y por eso que es importante que los niños de escasos recursos entren al deporte porque pueden asegurar su futuro.
¿Mantiene siempre con tenacidad los sueños?
Ahora estoy nuevamente en el liceo de niñas y estoy creyendo en los alumnos y voy a tratar de sacar campeones. No le echo la culpa a nadie, cuando no hay campeones en Ovalle nosotros somos los culpables, porque uno siempre habla que no hay recursos, eso es mentira, ya que uno teniendo los conocimientos y teniendo al deportista que piense igual, se puede salir campeón y ojalá que sea sudamericano o que llegue a una olimpiada.
Recién mencionaba que le quedan cinco años para ejercer como profesor ¿cómo afronta este camino que le queda?
El sistema en estos momentos dice que el profesor termina a los 65 años y tiene que irse, pero no lo puedo hacer porque tengo a Francisca –mi hija- cuando termine cuarto medio voy a estar jubilando y tengo que educarla. Después la Pía si se le dan las cosas le va a faltar para terminar en la universidad. Voy a tener que seguir trabajando, tendría que cambiar de región, volver al Colegio Ambrosio O’Higgins para que allá me den trabajo.
¿Cómo cree que está de cara a este nuevo desafío?
Encuentro que estoy bien porque fuera de eso entreno, corro todos los días entre una hora quince a una hora treinta, me levanto temprano y he tenido desafíos importantes en carreras de largo aliento, he corrido 42 kilómetros dos veces en Santiago y me siento bien. No he tenido tiempo para pensar en la edad, porque los desafíos son todos los días. Voy a un entrenamiento y termino contento, pero en el caso de hoy regresé a la casa y no estoy contento porque hubo varios atletas que no fueron a entrenar o hay algunos que se desaparecen, pero esas son las situaciones que se tienen que vivir como entrenador donde no hay cultura deportiva.
¿Cuáles son sus próximas metas personales?
Mantenerme en el CER que cambió sus reglas. Uno tiene que mantener un alto rendimiento y en este momento depende de mí si Ovalle sigue teniendo una sede de alto nivel y tengo que terminar bien el año y eso es un desafío.
¿Y cómo va encaminado todo hasta el momento?
Hasta el momento estamos en proyección y se ve todo a fin de año. Por lo menos un atleta obtuvo medalla en los Judejut y ahora en octubre hay que apuntar porque están los campeonatos nacionales y éstos se hacen en la misma fecha y en el mismo estadio, ahí tengo que dar la prueba de juego. También están los Juegos Bicentenario y ahora estoy captando a los atletas y tengo algunos, pero tienen que estar dentro de los seis mejores de Chile que no es fácil.
¿El reconocimiento que Ud. recibió de parte de la municipalidad de Ovalle en el pasado aniversario refleja lo que ha hecho en la ciudad?
Es que no puedo reconocer mis méritos, sino que para mí fue una sorpresa y me llenó de orgullo y sobre todo porque estaba sentado al medio de Humberto Monje que para mí es una leyenda acá en Ovalle y el doctor Sabioncello que ha entregado mucho y ahí me di cuenta que al lado de ellos algo he hecho por Ovalle. Para mí fue importante, un orgullo.
Para finalizar ¿algún saludo a todas aquellas personas que les hizo clases y que lo conocen?
Un saludo a todos los alumnos y alumnas que he tenido ya sea en el antiguo liceo de niñas, en el actual Liceo Estela Ávila Molina de Perry, a los alumnos del Gabriela Mistral donde tuvimos buenos momentos con el básquetbol, a los alumnos del Colegio San Viator, Colegio Amalia Errázuriz, Colegio Ambrosio O’Higgins de Vallenar que me tiene muy identificado, a Punitaqui que conseguimos muchos logros y a todos los atletas que he entrenado que ha sido un orgullo haberlos sacado campeones y agradecerles la confianza que tuvieron en mí por lo que hago y espero poder estar muchos años más donde tengo desafíos importantes con mi familia donde son lo más importante.
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