Enrique Correa Rios
Un ovallino de corazón

Ovalle son mis orígenes y mis raíces
Por Felipe Ramírez Sánchez
Ovalle cuenta en su haber con una gran cantidad de personas de indudable importancia en el ámbito político nacional durante los últimos 30 años. Entre ellos destaca El ex Ministro Enrique Correa Ríos, un rebelde miembro de la Juventud Demócrata Cristiana durante los años sesenta y que al final de aquella década estará entre los disidentes que fundaran el Movimiento de Acción Popular Unitaria MAPU. Exiliado durante la dictadura militar, militará en el Partido socialista luego del regreso a la democracia, organización que abandonará el 2004.
Hoy, entregado a su trabajo en Imaginaccion, un holding dedicado a los asuntos públicos y a la comunicación estratégica, nos permite conversar con él durante un momento para recordar viejos tiempos. Sus ojos transmiten un intenso cariño hacia la “Perla del Limarí”, mientras sus palabras traen a nuestra mente personas, lugares y anécdotas que conforman la pequeña historia de sus habitantes, esa historia que aunque no aparece en los libros, es la que une los corazones de tantas personas hacia esta querida ciudad.
¿Qué es lo primero que se le viene a la mente cuando le mencionan Ovalle?
Mi escuela, la pública número uno, y el liceo de hombres que son los dos lugares donde viví mis primeras amistades, donde construí mi vida mas allá de mi familia. Hoy se ubican en los mismos lugares en donde estaban cuando yo iba, aunque el liceo ahora esta distinto.
¿Cuáles son los primeros recuerdos que tiene de la ciudad?
Yo viví mi niñez en la calle Carmen, al lado del teatro Nacional y cerca de la iglesia Corazón de María, por lo tanto fui muy católico desde chico, la iglesia, el cine el teatro nacional le llamábamos, eran parte de mi cercanía.
Aunque la verdad yo nací en la casa de un tío zapatero, pero viví ahí solo hasta los cuatro años, luego nos cambiamos a la calle Carmen que es donde tengo mis recuerdos mas fuertes de la niñez.
En el liceo Alejandro Álvarez ¿qué recuerdos fuertes tiene, algún profesor, amigos?
Bueno, en realidad cuando yo asistía al liceo se llamaba liceo de hombres no más, mientras yo era estudiante le pusieron el nombre de Alejandro Álvarez Jofré, por este ovallino chileno ilustre que fue parte del tribunal de la Haya y fundador del derecho internacional americano entre otras cosas.
La profesora que mas recuerdo es mi profesora de castellano, la señora Nelly Martínez, que fue maestra de muchas generaciones en Ovalle, e igualmente tengo un recuerdo muy fuerte de mi profesor de matemáticas don Vicente Ovando , creo que fueron los dos maestros que estructuraron de muy buena forma la educación del liceo y le dieron prestigio.
Mi profesora de castellano la señora Nelly y mi profesor de matemáticas don Vicente a quien llamábamos don Vicho.
¿Algún compañero que recuerde, algún amigo muy cercano de la época del liceo?
Si, probablemente el compañero más… no probablemente, con toda seguridad el compañero mas querido, pues ese cariño se mantuvo toda la vida hasta que él murió fue Hernán Sepúlveda. Empezamos juntos la escuela primaria y estuvimos juntos hasta tercero de humanidades cuando el padre lo mando a estudiar al INBA, el Barros Arana los últimos años de las humanidades. El fue médico después y fuimos muy amigos, se caso con una amiga mía y lamentablemente murió en los ochenta.
El otro gran amigo que recuerdo es Luis Fernando Pizarro a quien veo de vez en cuando, es un amigo muy querido. Es hermano de quien ahora es Senador por la zona, Jorge Pizarro, a quién también conozco.
Usted siempre ha sido muy católico, participó activamente en la Juventud Estudiantil Católica e iba asiduamente a la parroquia desde chico ¿cómo era ese ambiente, como se relacionaban con la ciudad?
La parroquia era más que el barrio porque durante mucho tiempo Ovalle consideró a la parroquia San Vicente Ferrer como su parroquia. La verdad es que tiempo después se construyo una segunda parroquia a medida que la ciudad crecía que es la parroquia Salvador.
Pero la parroquia no era solo un lugar religioso sino que también de reunión social, ahí transcurría parte muy importante de la vida de la gente. En ese tiempo tuvimos un párroco emblemático Vicente Rodríguez que fue párroco de Ovalle durante muchos años, su recuerdo creo yo vivirá siempre entre nosotros pues el ayudo a construir la vecindad de la ciudad en los años sesenta.
La actividad en la parroquia al principio era muy tradicional, participar en los grupos de música, en la catequesis, en la misa dominical, a veces se transmitía por radio y yo era uno de los locutores. Las actividades se modernizaron, por decirlo así el año 1959 cuando inspirados en dirigentes secundarios santiaguinos constituimos la JEC, que era ya una organización mas moderna y abierta a la política.
En ese tiempo también, cuando tenía 12 años ingresé a la Juventud Demócrata Cristiana. Éramos de alguna manera jóvenes muy muy católicos pero muy rebeldes también, y combinábamos las actividades en la parroquia con otras que tendían a dotar a los estudiantes de una organización propia, centros de alumnos por ejemplo. De esa forma fuimos fundadores desde la JEC del movimiento estudiantil ovallino. Mucha huelga en los tiempos de don Jorge Alessandri.
¿Participaban muchos jóvenes de la JEC?
Muchos, era como un movimiento de moda (risas).
Ya en la adolescencia viaja a Santiago para estudiar en el seminario. El abandonar Ovalle ¿cómo fue?
Atroz, tremendo. Hay una película que se llama “Cinema Paradiso”, en donde un muchacho le toma mucho cariño a un señor que ponía las películas y cuando se va le dice que nunca vuelva atrás porque siempre deseará quedarse. Para mi abandonar Ovalle fue como eso, abandonar lo propio, salir del mundo propio a un mundo ajeno, y siempre que volvía a la ciudad me quería quedar, no saber más de nada. Estuve a punto de quedarme allá trabajar y no venirme a Santiago, pero fue efectivamente romper el cascarón.
Evidentemente no terminó el seminario ¿por qué?
Mi papá se enfermo y tuve que regresar para ayudar en lo que pudiera. Me puse a trabajar en una radio como locutor, vivía de eso y al mismo tiempo hacia algunos reemplazos en el liceo cuando algún profesor se enfermaba cosas así, ya que no podía ser profesor. Y cuando fue la campaña de Eduardo Frei Montalva participé activamente.
En esa campaña que fue tan intensa ¿cómo era el ambiente en la ciudad, como se la vivió?
Yo creo que esa campaña conmovió a la ciudad toda, las campañas electorales eran tomadas por la ciudad como algo propio de su vida y los resultados se sabían, había un sistema proporcional y se elegían 5 senadores dos de derecha y el resto centroizquierda con radicales, comunistas o socialistas y la vida seguía igual. Pero la campaña del 64 fue muy politizada, movilizo al pueblo y lo polarizo, fue una campaña agresiva por parte de la derecha y los partidarios de Frei y del presidente Allende se sentían parte de un combate muy grande.
Al año siguiente, 1965, regresa a Santiago a estudiar filosofía en la PUC ¿cómo fue esa segunda emigración de la ciudad?
Ese fue en realidad mi estreno santiaguino porque en el seminario siempre estuve allá, solamente iba a ver amigos de la ciudad, amigas, y el pensionado. En cambio cuando comienzo con filosofía tuve que enfrentarme con la ciudad, conocerla, apenas podía regresaba a Ovalle
¿Habían muchos estudiantes ovallinos en Santiago?
Si, si, al comienzo nos veíamos casi entre ovallinos, pero después comenzamos a dispersarnos, mi circulo natural de amigos pasaron a ser los jóvenes democratacristianos de entonces algunos muy conocidos como José Miguel Insulza, Juan Enrique Vega, Jaime Gazmuri entre muchos, son mis amigos en ese tiempo.
Durante el exilio ¿cómo era el vinculo que lo unía con Ovalle, que significado tenia para usted la ciudad?
Bueno en realidad en el exilio me sentía dividido, porque aun cuando yo aquí nunca me sentí santiaguino hasta el 73′, siempre fui un ovallino viviendo en Santiago, allá también comencé a extrañar la capital, me volví un poco mas santiaguino en el exilio. Pero siempre añoré Ovalle.
Hoy en día ¿qué es Ovalle para usted?
Son mis orígenes, mi tierra, me siento muy identificado con la ciudad pero lamentablemente la vida es dura, tengo jornadas laborales muy largas y no puedo ir a Ovalle todo lo que debiera, pero debiera ir más. Cuando mi hija estuvo grande la llevé para que conociera, en algún momento fui con todos mis hijos. Todos nos sentimos parte de ella.
Cuando fui designado ministro por el Presidente Aylwin los ovallinos me recibieron como un hijo, hicieron una misa, una cosa muy impresionante, en algún momento la municipalidad me dio un certificado de Hijo Ilustre en la plaza de armas, esa plaza en donde viví todos mis momentos juveniles.
Ovalle es la ciudad de mi madre y es mi origen.
Al momento de la despedida , agradecimos la gentileza de Don Enrique Correa Ríos , de concedernos unos minutos de su apretada agenda , para compartir sus recuerdos de la querida tierra Ovallina , con los visitantes de esta querida plaza virtual.
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